Con Messi la vida es más fácil

El Barça está a un paso de completar su año perfecto. Ha llegado al último peldaño de esa gran montaña que es el fútbol. Allí, a la cima del mundo espera encaramarse el sábado tras superar hoy por 1-3 al Atlante mexicano. Un hueso más duro de roer de lo esperado. Los mexicanos metieron el miedo en el cuerpo a los culés tras adelantarse a los cinco minutos de juego. Luego, Guardiola tiró de Messi y el panorama cambió de color.

Él fue el artífice de la remontada en una segunda mitad en la que el Barça sí fue capaz de imponer su fútbol tras el atolondramiento de la primera mitad. Después, Pedro, Don Pedro, exigía su lugar en la historia tras marcar el 1-3. El canario se convertía en el único jugador capaz de marcar en seis competiciones en un mismo año.


El bullicio sorprendió a todos. Los que estaban en el estadio de Abu Dhabi y los que lo veíamos a través del televisor. Algo pasaba al inicio de la segunda mitad que mantenía alterado al público, no en el campo, sino en la banda. Allí calentaba Messi ante el clamor de la grada. Con su salida al campo se haría la luz. Apenas necesitó dos minutos sobre el verde para demostrar el porqué de sus trofeos personales y los cánticos de la grada. La primera pelota que tocó la mandó para dentro. Era el minuto 55 y el astro argentino recogía un pase al hueco de Ibra al corazón del área para irse del portero y cruzársela al otro. Entonces todos comprendimos el bullicio y el clamor, e incluso averiguamos el receptor de tanta alabanza: Messi, Messi, Messi. El Barça había salvado el partido trampa, había sacado el billete hasta la última estación de su conquista.

Y eso que todo se había complicado antes, mucho antes, cuando Messi asistía al espectáculo cómodamente sentado desde el banquillo. Habían transcurridos cinco minutos de partido cuando los azulgranas sufrían el primer shock. Fue un balón en largo, sacado por el portero mexicano Villar que sorprendió a la zaga culé. Rojas ganó por velocidad e instinto a Alves y superó Valdés con un sombrero por alto. Todavía tendría tiempo para dar un último toque al balón y hacer saltar la sorpresa. El Barça de las Cinco Copas palmaba a los cinco minutos de partido.

Tocaba remar contracorriente y al Barça le costó. El gol les dejó 'groggi' y el buen planteamiento defensivo del Atlante con tres defensas y dos carrileros consiguió en estos primeros minutos anular el juego entre líneas del Barça. Iniesta y Xavi no encontraban a Ibrahimovic y Pedro no se atrevia a romper a su par. Así cada contra se convertía en una amenaza demasiado seria. A los diez minutos el Atlante tuvo el 2-0 y posiblemente ahí se esfumaron sus posibilidades, porque no volvieron a ver a Valdés de cerca en toda la primera parte.

El Barça lo seguía intentando con más ganas que fútbol. El juego del Barça era plano, horizontal y no hacía sufrir a los mexicanos. Sólo algún tiro de lejano de Ibra y los córners conseguían llevar algo de desasosiego a las inmediaciones de Vilar. En uno de ellos llegó el empate salvador de Busquets. A él se aferró el Barça para seguir creyendo. Era el minuto 35 de partido y el Barça comenzaba a dar señales de vida. Antes del descanso los blaugrana se pudieron ir en ventaja, pero un perfecto pase al hueco de Pedro para Alves lo mandó el brasileño al lateral de la red con Ibra esperando solo en el segundo palo.

Tras el paso por los vestuarios los protagonistas que saltaron a escena fueron los mismos aunque tal y como comentamos antes el oasis apareció pronto en medio del desierto. El Messi-as acudió al rescate. Guardiola se la volvió a jugar y una vez más le salio bien. Aunque en su debe se podría apuntalar hoy que falló en la pareja de centrales y en los medios defensivos. Cuando Messi sustituyó a Touré Yaya el Barça se ordenó y el costa marfileño dejó de entrometerse en el espacio vital de Busquets.

Y aún quedaba el gol de ese hombre. De ese chicharrero que solo sabe meter chicharros. Pedro, El Grande, escribió hoy la página más importante de su corta y fugaz carrera deportiva. El tinerfeño quedará para siempre en los libros de historia tras cumplir su reto. Hoy ya es el único jugador de la historia del fútbol que ha marcado en seis torneos distintos en una misma temporada. Su 2009 ha sido mágico y todavía puede redondearlo. Mucho le debe a Iniesta que hizo una jugada 'made in Albacete', croqueta incluída para regalarle un pase entre dos defensores que era un regalo. Pedro se encargaría de ponerle el lazo con un toque sutil. Ahí se terminó la historia del partido y el Barça comenzó a pensar en nuevas gestas. Han superado el último escollo y ahora toca conquistar el mundo para saborear la gloria desde la cima.

Publicado por FIFA-Champions.com

Noticia enviada por: fifachampions

Noticia publicada: 16-12-2009

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