Alonso frena a los Red Bull

Brillante victoria del español en Silverstone. La evolución del Ferrari le acerca a sus rivales. Vettel se vio penalizado por un fallo en boxes de su equipo.


Amarilla con un Cavallino Rampante en el centro. Así era la bandera que Fernando Alonso se puso por encima de la cabeza y sonrió, y gritó y sintió la felicidad del campeón, la que sólo ofrece el triunfo. ¿Se puede decir que la victoria da sentido a su vida? Sí, se puede decir así, sí. Recuerdo de palabras dichas que ahora vuelven a recobrar su significado en el circuito más legendario de la historia de la Fórmula 1, donde nació este deporte en el que unos cuantos elegidos echan la vida al destino jugando con el viento. Y aquí fue donde Fernando pudo, por fin, beber Red Bull.

Decíamos ayer que, en este Silverstone de curvas rápidas y coches imposibles, Fernando podía llegar a la estantería donde están las latas prohibidas, las de la bebida energética que domina esta era aerodinámica de la F-1. Y así fue. Alonso, el ferrarista, el que habla italiano como si hubiera nacido en Maranello, el mejor en la carrera de ayer, una de ésas que hacen de este deporte uno de los más espectaculares de cuantos existen.

Lluvia, sol, adelantamientos increíbles, luchas al límite de lo que aconseja la lógica, toques entre pilotos, campeones adelantándose y siendo adelantados... y un circuito repleto de más de 120.000 aficionados en completo silencio. Salvo aquéllos, los de la esquina que llevaban una bandera española y tres camisetas de esa Selección que nos hizo felices hace un año en un lugar de África. El resto terminaron con la boca describiendo una o de admiración. Ohhhh.

El héroe local. Silverstone estalló cuando Lewis Hamilton, piloto de plata y fuego, pasó a su rival más verdadero, más real, su Schumacher, pero aquello fue una botella de agua en el desierto para el inglés. Después la nada. Cuando el Príncipe Harry sonreía, como Ron Dennis en la fábrica de mentiras del paddock, acabó todo. El asturiano, con los neumáticos aún sin calentar no pudo evitar que el inglés le adelantara, pero después cuando los Pirelli comenzaron a querer a su Ferrari tras un cortejo eterno, llegó hasta el hombre que cambió su destino y le dejó clavado con la victoria en los ojos, con ganas de tomarse, por fin, una lata de Red Bull.

Delante el chico maravilla, el muchacho de la sonrisa y el dedo de las poles con su Red Bull alado, ya sentía la amenaza roja. Fernando estaba a poco más de un segundo cuando llegó el error de los que nunca fallan. Entrada a boxes, los mecánicos de Ferrari cambian las ruedas en poco más de tres segundos, mientras el líder del Mundial permanece entre las pistolas que no llegan. Alonso, primero. Y los que escuchaban no creían esas dos palabras. Hombres, mujeres, de poca fe...

Y de ahí hasta el final un piloto con corazón rojo demostrando talento, brillando en un cielo de acero. Vuelta rápida, otra más y otra... y por detrás, Vettel luchando contra Hamilton y después contra el cronómetro y al final Alonso dejándose llevar para limitar esos veinte segundos que han cambiado todo. El español ahora ya es tercero en el Mundial. Button abandonó con una rueda bailando a la salida de boxes, Hamilton cuarto en batalla de locos con Massa, Webber, tercero, Vettel, segundo... Y Alonso, siempre Fernando, al fin, sonriendo mientras se bebía un par de Red Bull.

Fuente: As.com

Noticia enviada por: Cop

Noticia publicada: 11-07-2011

Noticia En Formula1 vista: 1298 veces

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