Barcelona 5 - Shakhtar Donetsk 1

Una goleada al Shakhtar encarga unas semifinales de ensueño. Los de Pep marcan cinco tantos sin que anote ningún delantero. Recital de Andrés Iniesta.

La madre de todas las semifinales están ya encargadas. Tras el triunfo del Madrid ante el Tottenham por 4-0, ayer el Barça liquidó por 5-1 al Shakhtar Donetsk y los blaugrana ya emproan el Bernabéu en lo que va a suponer un mes de vértigo en el que, casi con toda seguridad, viviremos cuatro clásicos en 18 días. Abróchense los cinturones que vienen curvas.

Pero antes de ir a por desfibriladores, siempre que el recorte de la sanidad pública permita tal despilfarro, habrá que reconocer que el equipo barcelonista consiguió ayer ante los ucranios un resultado más lustroso de lo que se vio en el campo, especialmente en la primera parte, cuando los de Lucescu sobrecogieron al Camp Nou en más de una ocasión.

Si no vieron el partido, todo lo escrito hasta ahora les sonará a chino. Pero para ser claros habrá que apelar a Alves. El brasileño ejemplificó lo que fue el equipo de Guardiola. El lateral estuvo espantoso de medio campo para atrás, pero sublime en cuanto pasó la línea del centro del campo.

De sus pies salieron las mejores ocasiones del Barça... y las del Shakhtar. Pero por suerte para los barcelonistas, los delanteros del equipo ucranio estuvieron muchísimo más desafortunados que la segunda línea del Barça, que tiró del carro con la eficacia de un depredador. De hecho, los cinco goles del Barça tuvieron cinco autores diferentes y ninguno fue un delantero. Por contra, Luiz Adriano recordará siempre sus primeros 45 minutos como aquellos en los que pudo cambiar el signo de una vuelta que sólo servirá de calentamiento para el mes más vibrante que pueda vivir el fútbol mundial a nivel de clubes.

El gran Iniesta.

Si Alves fue el paradigma de la descoordinación que vivió el Barça en ciertos momentos del partido cuando el equipo culé se mostraba imponente en el área rival mientras pasaba apuros en la propia, Iniesta fue el antídoto a toda esa locura que por momentos se apoderó del partido.

El de Fuentealbilla en vez de celebrar su paternidad tomándose un permiso o regalando puros (ay, no, que ya no se puede fumar en los estadios) decidió homenajear a la pequeña Valeria marcándose un partidazo para enmarcar.

No sólo marcó el 1-0 a los 100 segundos de juego sino que además fue el único que, durante muchos momentos de locura, pareció entender cuál era el ritmo del lance. Tan pronto aceleraba como dormía un partido que tras su tempranero gol se puso más cercano al 1-1 que al 2-0. Pero el acierto de Valdés y la espesura de Luiz Adriano impidieron que los de Lucescu consiguieran el empate que se merecieron. Por contra, en una jugada aislada, Andrés se sacó un pase imposible que Alves interpretó con un desmarque impropio de un lateral. Un desmarque de ariete que llevó al Barça a la media parte con una ventaja más que generosa vistos los méritos de uno y otro.

En la segunda parte, el Barça dominó más. Primero gracias a la estrategia que valió el 3-0 obra de Piqué y luego por el oportunismo de Keita, que conjuró el tanto ucranio al instante poniendo el 4-1 antes de que Xavi, en una nueva jugada de Alves nos dejara a las puertas del mes más grandioso.

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Noticia enviada por: Cop

Noticia publicada: 07-04-2011

Noticia En Fútbol vista: 1539 veces

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