España a la final del Eurobasket

España jugará la séptima final continental de su historia tras vapulear a Grecia en una semifinal en la que los de Scariolo demostraron estar, a estas alturas de campeonato, varios cuerpos por delante de los helenos. La intensidad defensiva de los españoles, soberbia un día más, facilitó un triunfo trabajado en el que Pau Gasol y Rudy Fernández llevaron la voz cantante de un equipo que volvió a sentar cátedra.

Lo había avisado Pau en la víspera: "Si jugamos como hasta ahora es muy difícil que nos ganen". Y no se equivocó. No fue un partido tan redondo como el de cuartos ante Francia, pero sí lo suficientemente completo como para hacer que Grecia pareciese un equipo pequeño durante muchas fases del encuentro, y especialmente en la segunda mitad, en la que su impotencia se puso más de manifiesto. Ni siquiera su discreto incio de partido loe hizo perder la compostura.

Los helenos cerraron a cal y canto su zona para menguar el demoledor efecto Gasol, y España lo acusó (11-12, min.7). Bourousis ganaba la partida en ambas zonas y mantenía a flote a su equipo, mientras que Ricky, algo acelerado, no daba con la tecla en ataque y permiía que Grecia bailase al ritmo de Spanoulis. La salida de Cabezas cambió algo esta tendencia, y la de Reyes le ayudó a ganar consistencia en la pintura. A España le estaba costando dios y ayuda atrapar los rechaces bajo su aro.

Sin bajar el pistón en defensa, a España le bastó que Pau y Rudy se pusiesen las pilas en ataque -extraordinaria además la actividad defensiva del de los Blazers- para establecer las primeras diferencias significativas en el marcador (24-16 min.10), con un triple de Cabezas, que ayer se reivindicó con un gran partido. Printezis abortó el despegue definitivo de los españoles, que seguían asfixiando a su rival con una defensa de manual. Al poco de iniciarse el segundo cuarto acumulaban ya seis robos de balón por ocho pérdidas de los helenos.

Spanoulis, como si del Día de la Marmota se tratase, intentaba una y otra vez la misma jugada, con penetración para luego doblar el balón fuera. Lo hizo tantas veces y tan mal que los españoles se lo aprendieron de memoria. En cada entrada del base del Panathinaikos el balón acababa en manos de los españoles. Era matemático. Con esa dinámica, España estiró su ventaja en el marcador (39-26, min.16), que no llegó a ser nunca definitiva por el agujero negro que tenía bajo su aro y que aprovechó perfectamente su rival. Al descanso, Grecia acumulaba ya 24 rebotes, 13 de ellos ofensivos, los mismos que España en total. Cuando Reyes no estaba en cancha, sufría para atrapar los rechaces, y la entrada de 'Baby Shaq' Schortsanitis confirmó este extremo punto por punto.

Un intento de agresión de Bourousis a Rudy -codazo alevoso donde los haya-, provocó las protestas de Scariolo, qe se saldaron con una técnica para el italiano y otra para el jugador griego (su tercera e importantísima falta), que tuvieron sus más y sus menos al entrar al túnel de vestuarios en el tiempo de descanso (49-40).

El partido estaba para romperse, y fueron Pau y Rudy -Navarro estuvo algo desquiciado por la violencia con la que se emplearon sus defensores- los que pisasen el acelerador a fondo en la reanudación (58-42). Cabezas siguió impartiendo un clinic de dirección y encontró en el velocísimo Llull a su socio perfecto para desfondar a definitivamente a su rival con contraataques supersónicos (73-51. min.33). Grecia, rendida ante la aplastante superioridad española, bajó los brazos y rindió pleitesía al brillante finalista. La apisonadora roja apunta al oro más que unca. Mañana es su día.
sinfonía española.

Fuente: Marca.com


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Noticia enviada por: iLPaTxI

Noticia publicada: 20-09-2009

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