Venganza consumada

El Barça se proclama 'Campeón de Invierno' tras dar otro repaso futbolístico a un mermado Sevilla que paga el esfuerzo de la Copa y las ansias de venganza culé. A pesar del planteamiento físico de los de Jiménez, el Barça impone su juego y su tremenda pegada para golear al conjunto sevillista. Esta vez las paradas de Palop no han sido suficientes y Guardiola y sus chicos se consolidan en lo más alto de la clasificación, cinco son los escalones que separan ahora el segundo puesto.

Esa distancia la ha estirado hoy Messi que con un doblete se convierte en el jugador culé más precoz en alcanzar los 100 goles con la camiseta azulgrana y lo confirman como Pichichi de la Liga BBVA con 14 goles. Pedro y Henry los otros goleadores de hoy.


Son ya 18 partidos sin perder, continúan invictos en la Liga BBVA y sólo han mordido el polvo en dos ocasiones a lo largo de esta temporada. La última estaba demasiado cerca, casi tanto como el verdugo y por ello la reacción del Barça no se ha hecho esperar. Esta noche los culés volvieron a reconocerse al mirarse en el espejo, ya comenzaron a encontrarse el pasado miércoles en Sevilla, aunque hoy no les faltó ni un ápice del 'sex-apeal' que se echó en falta en el Pizjuán: el gol.

El partido comenzó tan vibrante como aquel, parecía una continuación de aquella batalla, aunque hoy lo que había en juego eran tres puntos y no el pase de una eliminatoria. El Barça volvió por sus fueros, arrabatador y valiente salió a morder al Sevilla a la yugular desde el minuto 1. Afrentas como las suyas no se olvidan fácilmente. El Sevilla,no obstante aguantó el primer envite. Muy agazapado atrás, intentó plantear Jiménez un partido físico, con un juego trabado y confiando su suerte a la endiablada velocidad de sus puntas, aunque hoy sólo Navas respondió a las espectativas.

Una vez más, hoy fue Palop el principal sustento sevillista. Tras un primer aviso de Ibrahimovic, clamorosamente fallado por el sueco -algo desenchufado en estos últimos partidos-. El nuevo recital del portero valenciano comenzó con una salida a los pies de Henry para parar su vaselina con el cuerpo. La siguiente ocasión surgió de un larguísimo rondo del Barça que Iniesta se atrevió a desgarrar en una jugada cargada de verticalidad y velocidad, la pelota le llegaría a Alves ya dentro del área sevillista, aunque el lateral terminaría estrellando su disparo en el lateral de la red. Luego lo intentó Puyol en sendos córners y más tarde Messi por elevación, pero siempre aparecía él. El ángel de la guarda de Del Nido. Y no hablo de su sombrero.

El Sevilla terminó estirándose antes de encarar el túnel de vestuario. Incrédulo ante tanto dominio culé sin resultado, los hombres de Manolo Jiménez comenzaron a pensar que la historia se repetía. Estiraron líneas y buscaron a esa isla que fue toda la noche Koné para llevar algún susto a las gradas del Camp Nou.

Fue un simple espejismo, porque la máquina azulgrana salio tras el descanso con las pilas recargadas y con la afrenta demasiado fresca en la cabeza. Xavi, Iniesta y Messi pisaron el acelerador y las revoluciones azulgranas aumentaron. No le costaba al Barça llegar a las inmediaciones de Palop tanto como en la primera mitad y el cancerbero comenzaba a hacer horas extras. Hicieron falta cuatro minutos para desnivelar la balanza. La combinación azulgrana tras un córner termina con centro de Márquez, remate en semifallo de Piqué y despeje desafortunado de Escudé para que el defensa sevillista consiguiera lo que no habían sido capaces de hacer los rivales, batir a su portero. (1-0, min.49).

A partir de ahí el partido se abrió para el Barça, quien ganó en confianza y en autoestima para demostrar que todavía no tenía suficiente. El solitario gol no calmaba sus ansias de triunfo, aunque ante ese panorama se volvió a encontrar con un viejo enemigo. Palop continuaba desesperando a los delanteros azulgranas. Un eslalón de Messi, un remate de Henry, un zurdazo del argentino atrapado con una estirada felina por 'San Andrés' y... 20 minutos para el final con el exiguo 1-0.

Si de milagros se trataba nosostros también tenemos al nuestro, debió pensar Guardiola, e hizo saltar al campo a Pedro. 5 minutos después, el tinerfeño lo había vuelto a hacer. Tras aprovechar un estratosférico pase al hueco de Xavi batía a Palop con una sutil vaselina que desataba la locura en el Camp Nou. La venganza estaba más cerca. Terminaría de cerciorarla Messi con un doblete en los instantes finales que le convertirían en el jugador más joven de la historia del club catalán en alcanzar la centena goleadora. Ya lleva 101 y los que le quedan.

Publicado por Emmanuel Ramiro en FIFA-Champions.com

Noticia enviada por: fifachampions

Noticia publicada: 17-01-2010

Noticia En Fútbol vista: 1133 veces

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